Por qué nos quedamos integrados
El modelo estándar de agencia termina en la entrega. Se dimensiona, se construye, se entrega, se factura y uno se marcha. Es un modelo limpio y premia discretamente las cosas equivocadas.
Si te has ido antes de que el sistema vea carga real, el atajo que ahorra una semana de desarrollo no te cuesta nada. La suposición no documentada no te cuesta nada. La dependencia que habrá que sustituir en ocho meses no te cuesta nada. Todo eso cae sobre otra persona, después de que te hayan pagado.
Nos quedamos porque cambia lo que construimos. Cuando sabes que la alerta te va a despertar a ti, escribes bien la alerta. Cuando sabes que dentro de un año responderás preguntas sobre este sistema, dejas escrito por qué tiene la forma que tiene. El incentivo y la calidad apuntan en la misma dirección, sin que nadie tenga que ser virtuoso.
También cambia lo que reportamos. Es fácil enseñar un panel lleno de actividad. Es más difícil, y mucho más útil, decir cuánto ahorró o generó un sistema en el periodo, en la moneda que el cliente ingresa de verdad. Quedarnos integrados es lo que hace que esa cifra se pueda conocer siquiera.
La contrapartida es que aceptamos menos clientes que una agencia que entrega y se va. Esa es la consecuencia buscada, no una limitación que estemos tratando de sortear.